Dr. Pedro Delgado, gastroenterólogo

Acalasia: síntomas, diagnóstico y opciones de tratamiento

Si notas que se atascan tanto los alimentos como los líquidos, una de las enfermedades que hay que valorar es la acalasia. Soy el Dr. Pedro Delgado y te explico qué pruebas ayudan a confirmarla, por qué puede confundirse con reflujo y cómo se comparan sus tratamientos, incluida la miotomía endoscópica POEM.

Qué es la acalasia y qué ocurre al tragar

La acalasia es un trastorno de la motilidad del esófago: el conducto no impulsa el contenido de forma normal y el esfínter situado en su unión con el estómago no se relaja adecuadamente. No es simplemente una inflamación ni un estrechamiento fijo de la mucosa.

El alimento puede quedar retenido y volver hacia la boca. Al principio puede ser fácil atribuirlo a comer deprisa o a una digestión pesada, pero cuando la dificultad se repite conviene estudiarla. Una persona puede tener síntomas importantes sin que una gastroscopia inicial muestre una lesión evidente.

Síntomas: dificultad con sólidos y también con líquidos

La dificultad para tragar, llamada disfagia, puede afectar tanto a sólidos como a líquidos. Algunas personas necesitan más tiempo para comer, sienten que el contenido se queda detenido detrás del esternón o van reduciendo la cantidad y variedad de alimentos para evitar molestias.

También puede aparecer regurgitación de comida poco digerida o saliva, dolor torácico intermitente, tos nocturna y pérdida de peso. La retención favorece que el contenido alcance la vía respiratoria, especialmente al acostarse. Estos síntomas no confirman por sí solos la acalasia, pero sí justifican valoración.

No recomiendo normalizar la pérdida de peso porque hayas cambiado la dieta para poder tragar. Importan también el tiempo de evolución, la hidratación y si la dificultad está empeorando.

Ilustración de una mujer con molestias al tragar y un esófago dilatado con estrechamiento en su unión con el estómago

Acalasia y reflujo: por qué pueden confundirse

La regurgitación no tiene siempre el mismo origen. En la acalasia, puede subir contenido que estaba retenido en el esófago. En el reflujo gastroesofágico asciende contenido del estómago. La sensación de ardor no permite distinguirlos de forma fiable.

Si persisten disfagia o regurgitación pese al tratamiento del ácido, hay que revisar el diagnóstico y valorar otras causas. Aumentar indefinidamente la medicación para el reflujo no resuelve por sí solo un trastorno motor. Tampoco tener acalasia excluye que después del tratamiento aparezca reflujo.

Causas: qué sabemos y qué sigue sin estar claro

La enfermedad se relaciona con la pérdida o alteración de las neuronas que coordinan la relajación y los movimientos del esófago. En la acalasia primaria, la causa exacta de ese daño no está completamente definida. Se investigan mecanismos inmunitarios y otros factores, sin una explicación única para todos los pacientes.

Es poco frecuente y puede aparecer a distintas edades. No se considera una consecuencia de comer mal ni se debe asumir que el estrés sea la causa. Según los antecedentes y la procedencia, el especialista también puede valorar enfermedades que producen un cuadro parecido, como la enfermedad de Chagas.

Cómo se diagnostica la acalasia: pruebas complementarias

Para confirmar una sospecha hay que relacionar los síntomas con las exploraciones. La manometría de alta resolución es la prueba de referencia para estudiar el patrón motor; la gastroscopia y el esofagograma aportan información complementaria. Una prueba no sustituye necesariamente a las demás.

No necesitas solicitar todas las exploraciones por tu cuenta. El especialista define el orden, revisa los resultados disponibles y decide si hay dudas que exigen ampliar el estudio. Conviene aportar los informes completos, no solo una conclusión aislada.

Qué aporta la gastroscopia y qué no puede confirmar por sí sola

La gastroscopia permite observar el interior del esófago, la unión gastroesofágica y el estómago. Puede mostrar saliva o alimento retenido y resistencia al paso, además de ayudar a descartar una obstrucción y otras lesiones.

Una gastroscopia sin hallazgos claros no descarta por sí sola una acalasia inicial. La endoscopia mira la mucosa y la anatomía; no mide con la misma precisión que la manometría cómo se coordina el músculo al tragar.

Manometría, contraste y FLIP: preguntas diferentes

La manometría esofágica de alta resolución registra las presiones y contracciones durante las degluciones. Permite comprobar la relajación de la unión gastroesofágica y clasificar el patrón. Se realiza mediante una sonda fina y exige instrucciones de preparación específicas.

El esofagograma muestra el paso de contraste por el esófago. En el estudio temporizado se observa cuánto contenido queda retenido a lo largo de unos minutos, lo que puede ayudar también a evaluar el resultado del tratamiento.

FLIP estudia la distensibilidad y apertura de la unión gastroesofágica durante una exploración endoscópica. Puede aportar información en casos seleccionados, especialmente cuando hay resultados dudosos. No debe presentarse como una sustitución obligatoria de la manometría para todas las personas.

Tipos I, II y III: no son una escalera de gravedad

Los subtipos se distinguen por su patrón en la manometría.

🟧 En el tipo I faltan las contracciones propulsivas sin la presurización global característica del tipo II.

🟧 En el tipo II, el esófago presenta presurización de conjunto.

🟧 El tipo III se caracteriza por contracciones espásticas.

Estas etiquetas ayudan a elegir el tratamiento y a interpretar la respuesta esperada, pero no significan que todas las personas pasen del tipo I al II y luego al III.

El diagnóstico se interpreta junto con los síntomas y otras pruebas, no a partir de una clasificación aislada.

Ilustración de un médico explicando a una paciente los tipos I, II y III de acalasia en una pantalla con esquemas del esófago

Diagnóstico diferencial: descartar otras causas de disfagia

La estenosis esofágica, la esofagitis, determinados trastornos motores y algunas obstrucciones pueden producir dificultad para tragar. Una obstrucción que imita la acalasia se denomina pseudoacalasia y puede tener causas tumorales.

La pérdida de peso rápida, síntomas de aparición reciente o hallazgos sospechosos pueden justificar estudio adicional con pruebas de imagen o ecoendoscopia. No significa que exista necesariamente un cáncer, sino que es importante no tratar una sospecha de acalasia sin descartar otras explicaciones.

Tratamiento de la acalasia: mejorar el paso al estómago

Los tratamientos actúan reduciendo la resistencia del esfínter inferior para facilitar el vaciamiento. Pueden mejorar de forma importante los síntomas y la alimentación, pero no garantizan recuperar los nervios ni la coordinación normal del esófago. Por eso conviene hablar de control de la enfermedad y seguimiento, no de una curación automática.

La elección tiene en cuenta el subtipo, la anatomía, los tratamientos previos, el riesgo de la intervención y tus preferencias.

No hay que pasar obligatoriamente por medicación, luego dilatación y finalmente miotomía; las alternativas se comparan desde el inicio según el caso.

Infografía ilustrativa de la acalasia con esquemas de dilatación con balón, miotomía endoscópica, inyección y cirugía

Dilatación neumática, Heller y POEM

La dilatación neumática utiliza un balón específico para actuar sobre el esfínter. Puede requerir varias sesiones y tiene riesgo de perforación. No es igual que la dilatación de una estenosis por cicatriz o inflamación.

La miotomía de Heller se realiza por vía quirúrgica y suele acompañarse de una funduplicatura para reducir el reflujo. POEM accede por la boca y realiza la miotomía mediante un túnel en la pared; no requiere incisiones abdominales, aunque sigue siendo una intervención avanzada con anestesia y riesgos propios.

POEM tiene un papel especialmente importante en la acalasia tipo III. En los tipos I y II se valoran también Heller y dilatación neumática. La técnica y la necesidad de controlar el reflujo se desarrollan en guía de POEM o miotomía endoscópica peroral.

 

Toxina botulínica y fármacos: cuándo tienen un papel

La toxina botulínica puede relajar temporalmente el esfínter. Se utiliza sobre todo cuando el estado general o los riesgos impiden otros tratamientos más duraderos. Su efecto puede disminuir y precisar nuevas intervenciones.

Los fármacos que relajan el músculo tienen utilidad limitada y posibles efectos adversos. El tratamiento del ácido se utiliza cuando corresponde, pero no corrige por sí solo el problema motor de la acalasia. No conviene automedicarse ni prolongar una pauta sin revisar por qué persisten los síntomas.

Alimentación y vida diaria mientras se completa el estudio

Comer con calma, masticar bien y adaptar la textura puede ayudar a tolerar mejor las comidas, pero no sustituye el tratamiento. No fuerces la ingesta ni intentes resolver un atasco importante bebiendo grandes cantidades de líquido.

Si estás perdiendo peso o reduciendo mucho la ingesta, pide valoración nutricional. La dieta debe mantener energía e hidratación suficientes según tu situación. Las recomendaciones después de una intervención pueden ser diferentes y deben seguir el protocolo del equipo.

De la prueba diagnóstica al tratamiento: no es una secuencia fija

El diagnóstico y el tratamiento están relacionados, pero no son el mismo acto. Una gastroscopia puede orientar la sospecha; la manometría y el contraste completan el estudio; después se decide qué opción terapéutica encaja. La indicación de una intervención endoscópica se acuerda y prepara por separado.

 

Momento Qué se estudia o realiza Para qué sirve
Sospecha de acalasia Historia clínica y gastroscopia Valorar síntomas y descartar lesiones u obstrucciones.
Confirmación y caracterización Manometría de alta resolución y contraste; otras pruebas si procede Relacionar el patrón motor con los síntomas y planificar opciones.
Tratamiento elegido POEM, Heller, dilatación u otra opción seleccionada Reducir la resistencia al paso de alimento hacia el estómago.
Seguimiento Valoración de alimentación, vaciamiento y reflujo Comprobar evolución y estudiar síntomas persistentes o recurrentes.

Qué ocurre si los síntomas persisten después del tratamiento

La disfagia o regurgitación recurrentes requieren una nueva evaluación.

Pueden deberse a:
◾ vaciamiento insuficiente,
◾ reflujo,
◾ estrechamiento u otros cambios.

No se decide repetir una dilatación o una miotomía únicamente porque la molestia haya vuelto.

El seguimiento combina los síntomas, el peso y las pruebas seleccionadas. También se valora la salud de la mucosa esofágica según la evolución.

No existe una frecuencia universal de controles aplicable a todos los pacientes.

Cuándo consultar y cuándo acudir a urgencias

La dificultad repetida para tragar, regurgitación nocturna o pérdida de peso justifican consulta. Si los síntomas empeoran deprisa, no esperes a que se conviertan en una limitación importante para comer o beber.

Acude a urgencias si no puedes tragar líquidos o saliva, presentas signos de deshidratación, dificultad respiratoria, sangre en el vómito o dolor torácico intenso o nuevo. Ese dolor no debe atribuirse automáticamente a la acalasia, porque puede tener otras causas.

Valoración digestiva e interpretación de tus pruebas

Mi objetivo es ayudarte a entender si la dificultad para tragar procede de una alteración motora, una lesión u otro problema, y qué alternativas encajan con los resultados. Puedes consultar pruebas y técnicas digestivas, endoscopia y tratamientos y mi perfil en Sobre el Dr. Pedro Delgado.

Información orientativa. El diagnóstico, tratamiento y seguimiento requieren valoración médica individual.

Preguntas frecuentes
sobre acalasia

¿Puedo tener acalasia si solo algunos días me cuesta tragar?

Los síntomas pueden variar, pero la dificultad repetida para tragar requiere estudio aunque no ocurra en todas las comidas. La intermitencia no confirma ni descarta acalasia.

¿Una gastroscopia normal cierra el estudio de la disfagia?

No necesariamente. Si la dificultad para tragar persiste, puede hacer falta estudiar la motilidad y el paso del contenido mediante manometría u otras exploraciones indicadas.

¿La acalasia se contagia a las personas con las que convivo?

La acalasia primaria no se considera una enfermedad contagiosa. Si se identifica una causa secundaria, su significado y manejo deben explicarse de forma específica.

¿Necesito una dieta sin gluten si tengo acalasia?

La acalasia por sí sola no indica retirar el gluten. Las texturas y el apoyo nutricional se adaptan a la deglución y a otras enfermedades si existen, sin restricciones innecesarias.

¿Tener acalasia significa que tengo cáncer?

No. La acalasia no es un diagnóstico de cáncer. Durante el estudio es importante descartar obstrucciones que puedan imitarla y valorar el seguimiento según la evolución.

¿Puedo elegir el tratamiento solo por el tipo de acalasia del informe?

No. El subtipo orienta, pero la elección también depende de los síntomas, la anatomía, el estado general, los tratamientos previos y los riesgos y preferencias personales.

¿Se atascan los alimentos o los líquidos al tragar?

Solicita una valoración digestiva y lleva las pruebas que ya tengas. El objetivo es identificar la causa, evitar retrasos innecesarios y decidir el siguiente paso con información completa.

La dificultad para tragar puede relacionarse con distintas enfermedades. Puedes orientarte en el mapa de patologías digestivas y consultar su relación con las pruebas de estudio.