Cáncer gástrico: qué es, síntomas, diagnóstico y tratamiento
El cáncer gástrico o cáncer de estómago aparece cuando determinadas células del estómago sufren alteraciones que hacen que crezcan y se multipliquen de forma descontrolada. Aunque su incidencia ha disminuido en muchos países, continúa siendo un problema de salud relevante a escala mundial y su pronóstico depende en gran medida del momento en que se diagnostica.
La mayoría de los cánceres gástricos son adenocarcinomas, es decir, tumores originados en las células glandulares de la mucosa que recubre el interior del estómago. Existen, sin embargo, otros tumores gástricos con características y tratamientos diferentes.
Uno de los principales retos es que el cáncer de estómago puede crecer durante un tiempo sin provocar síntomas específicos. Por ello, conocer los factores de riesgo, valorar adecuadamente determinados síntomas y realizar una gastroscopia de calidad cuando está indicada son aspectos fundamentales para conseguir un diagnóstico lo más temprano posible.
Además, hoy sabemos que una parte importante de los cánceres gástricos, especialmente los no localizados en el cardias, se relaciona con la infección crónica por Helicobacter pylori. La IARC considera esta infección la principal causa del cáncer gástrico y estima que representa una proporción muy elevada de su carga mundial.
Resumen rápido: el cáncer gástrico no suele aparecer de un día para otro. En muchos pacientes existen factores de riesgo o alteraciones previas de la mucosa que pueden identificarse y tratarse. Cuando el tumor se diagnostica en una fase inicial, las posibilidades terapéuticas son considerablemente mayores.
¿Qué es el cáncer gástrico?
El cáncer gástrico es un tumor maligno que se origina en el estómago. Puede desarrollarse en diferentes regiones del órgano y presentar características biológicas distintas, por lo que no todos los cánceres de estómago se comportan de la misma manera ni requieren exactamente el mismo tratamiento.
El estómago está formado por varias capas. El tumor suele comenzar en la mucosa, la capa que recubre su superficie interna, y puede ir infiltrando progresivamente capas más profundas.
A medida que la enfermedad avanza, las células tumorales pueden alcanzar los ganglios linfáticos próximos o diseminarse a otros órganos.
Precisamente por ello, la profundidad del tumor y su extensión en el momento del diagnóstico son determinantes para establecer el tratamiento y estimar el pronóstico.
Cuando el cáncer permanece limitado a las capas más superficiales hablamos de cáncer gástrico precoz. Esta situación merece una valoración específica porque determinados pacientes pueden tratarse mediante técnicas endoscópicas avanzadas, evitando una cirugía mayor.
🟧 Ver cáncer gástrico precoz.
¿Es lo mismo cáncer gástrico que cáncer de estómago?
Sí. Ambos términos suelen utilizarse para referirse a los tumores malignos que se originan en el estómago.
Desde un punto de vista médico, sin embargo, es importante conocer qué tipo de tumor es, dónde está localizado y cuáles son sus características histológicas y moleculares.
El adenocarcinoma representa la gran mayoría de los cánceres gástricos, pero en el estómago también pueden desarrollarse otros tumores, como:
Tumores del estroma gastrointestinal (GIST).
Linfomas.
Tumores neuroendocrinos.
Son enfermedades diferentes y su abordaje diagnóstico y terapéutico también lo es. Por ello, cuando en esta página hablamos de cáncer gástrico nos referimos fundamentalmente al adenocarcinoma gástrico.
¿Qué tipos de cáncer gástrico existen?
El cáncer gástrico puede clasificarse atendiendo a diferentes criterios. Esta clasificación no tiene únicamente interés académico: ayuda a comprender el comportamiento del tumor y puede influir en las decisiones terapéuticas.
Según su localización
Una primera distinción diferencia entre:
⬛ Cáncer gástrico del cardias
Se desarrolla en la zona superior del estómago, próxima a la unión con el esófago.
⬛ Cáncer gástrico no cardial
Aparece en otras regiones del estómago, como el cuerpo o el antro.
Esta diferenciación es relevante porque los factores de riesgo no son exactamente iguales. La infección por Helicobacter pylori tiene una relación especialmente importante con el cáncer gástrico no cardial, mientras que los tumores próximos a la unión gastroesofágica presentan otros factores asociados.
Según su aspecto microscópico
La clasificación de Lauren diferencia tradicionalmente dos grandes patrones:
⬛ Tipo intestinal.
Suele desarrollarse a través de una secuencia progresiva de alteraciones de la mucosa gástrica y está especialmente relacionado con factores ambientales y con la infección crónica por H. pylori.
⬛ Tipo difuso.
Presenta unas características biológicas diferentes y no necesariamente sigue la misma secuencia de lesiones precursoras. Algunos casos pueden relacionarse con predisposición genética hereditaria.
Existen clasificaciones anatomopatológicas más actuales y detalladas, pero esta distinción continúa siendo útil para explicar que no existe un único cáncer gástrico.
¿Cuáles son las principales causas y factores de riesgo del cáncer gástrico?
El cáncer de estómago es una enfermedad multifactorial. Habitualmente no existe una única causa, sino una combinación de factores ambientales, infecciosos, genéticos y relacionados con las características de la propia mucosa gástrica.
🟧 Helicobacter pylori
La infección por Helicobacter pylori es el principal factor de riesgo modificable del cáncer gástrico no cardial.
La infección persistente provoca una inflamación crónica de la mucosa y, en determinadas personas, puede favorecer progresivamente la aparición de atrofia gástrica, metaplasia intestinal, displasia y finalmente cáncer.
Esto no significa que todas las personas infectadas vayan a desarrollar un tumor. La mayoría no lo hará. Sin embargo, desde el punto de vista de prevención poblacional, su importancia es enorme. Un análisis de IARC publicado en 2025 estimó que aproximadamente el 76 % de los futuros cánceres gástricos en las cohortes mundiales estudiadas serían atribuibles a la infección por H. pylori.
🟧 Gastritis atrófica y metaplasia intestinal
La inflamación mantenida puede provocar pérdida progresiva de las glándulas normales del estómago, denominada gastritis atrófica.
Posteriormente pueden aparecer áreas de metaplasia intestinal, en las que la mucosa gástrica adquiere características semejantes a las del intestino.
Ambas situaciones se consideran condiciones premalignas, pero esto debe interpretarse correctamente: tener gastritis atrófica o metaplasia intestinal no significa tener cáncer ni implica que necesariamente vaya a desarrollarse.
El riesgo depende de la extensión de las lesiones, su gravedad y otros factores individuales.
→ Gastritis atrófica | Metaplasia intestinal | Lesiones premalignas gástricas
El proceso completo y la posibilidad de reconocer endoscópicamente estas alteraciones se desarrolla específicamente en:
🟧 Antecedentes familiares y predisposición genética
Tener familiares de primer grado con cáncer gástrico puede aumentar el riesgo, especialmente cuando existen varios familiares afectados o diagnósticos a edades jóvenes.
Una pequeña proporción de los cánceres gástricos forma parte de síndromes hereditarios, por lo que determinados antecedentes familiares pueden justificar una valoración genética específica.
Esto es especialmente importante en algunos cánceres gástricos difusos hereditarios.
🟧 Tabaco
El tabaquismo aumenta el riesgo de cáncer gástrico y constituye un factor modificable.
Abandonar el tabaco aporta beneficios que van mucho más allá del aparato digestivo y forma parte de las principales estrategias generales de prevención del cáncer.
🟧 Alimentación y otros factores
Una dieta con un consumo elevado de sal y determinados alimentos conservados mediante salazón se ha relacionado con un mayor riesgo, mientras que un patrón dietético saludable forma parte de las recomendaciones preventivas generales.
El riesgo también puede estar condicionado por la edad, determinadas enfermedades gástricas, antecedentes de cirugía gástrica y otros factores clínicos.
¿Cuáles son los síntomas del cáncer gástrico?
El cáncer gástrico puede no producir síntomas en sus fases iniciales. Cuando aparecen, además, muchos son inespecíficos y pueden confundirse con problemas digestivos mucho más frecuentes y benignos.
Por eso no resulta adecuado intentar diagnosticar un cáncer únicamente por sus síntomas.
Entre las manifestaciones que pueden aparecer se encuentran:
→ Dolor o molestias persistentes en la parte superior del abdomen.
→ Sensación de plenitud después de comer pequeñas cantidades.
→ Pérdida de apetito.
→ Náuseas o vómitos persistentes.
→ Dificultad para tragar, especialmente en tumores próximos a la unión gastroesofágica.
→ Pérdida de peso involuntaria.
→ Cansancio relacionado con anemia.
→ Sangrado digestivo, que puede manifestarse como heces negras.
→ Empeoramiento persistente de síntomas digestivos previamente estables.
⬛ La mayoría de las personas que presentan dispepsia, ardor o molestias gástricas no tienen cáncer de estómago. Lo importante es valorar el conjunto: edad, duración y evolución de los síntomas, antecedentes familiares, anemia, pérdida de peso y otros posibles signos de alarma.
¿Cuáles son los signos de alarma?
Existen determinadas situaciones en las que conviene realizar una valoración médica sin atribuir automáticamente los síntomas a una gastritis o a una digestión pesada.
Especialmente: pérdida de peso involuntaria, anemia sin causa conocida, sangrado digestivo, vómitos persistentes, dificultad progresiva para tragar, pérdida importante de apetito o síntomas digestivos persistentes asociados a factores de riesgo.
Estos signos no significan necesariamente que exista un cáncer, pero sí justifican estudiar su causa.
¿Cómo se diagnostica el cáncer gástrico?
El diagnóstico comienza con una historia clínica detallada. El especialista debe conocer los síntomas, su evolución, los antecedentes personales y familiares y los factores que puedan modificar el riesgo individual.
Cuando existe sospecha de una lesión gástrica, la gastroscopia con toma de biopsias constituye la prueba fundamental para establecer el diagnóstico.
⬛ Gastroscopia
La gastroscopia permite observar directamente el esófago, el estómago y el duodeno.
Durante la exploración, el especialista analiza la mucosa gástrica y busca alteraciones de su superficie, color, vascularización o arquitectura.
Una gastroscopia de calidad no consiste simplemente en introducir el endoscopio y comprobar si existe una lesión evidente. La limpieza adecuada de la mucosa, una exploración sistemática y el tiempo de observación son especialmente importantes para identificar alteraciones pequeñas o poco llamativas.
→ Enlace interno: Gastroscopia
⬛ Endoscopia avanzada y diagnóstico óptico
Los equipos de alta definición y las técnicas de realce de imagen permiten estudiar determinadas lesiones con mayor precisión.
La cromoendoscopia y otros sistemas de diagnóstico óptico pueden ayudar a delimitar áreas sospechosas y seleccionar las zonas más adecuadas para obtener biopsias.
→ Enlaces internos: Endoscopia digestiva | Cromoendoscopia
⬛ Biopsia: la confirmación del diagnóstico
La apariencia endoscópica puede hacer sospechar un cáncer, pero el diagnóstico requiere habitualmente una confirmación anatomopatológica.
Durante la gastroscopia se obtienen pequeñas muestras de la lesión. El anatomopatólogo estudia posteriormente el tejido al microscopio para determinar:
– si existe un tumor maligno;
– qué tipo histológico presenta;
– su grado de diferenciación;
y otras características relevantes para planificar el tratamiento.
Por tanto, encontrar una lesión durante una gastroscopia no equivale automáticamente a diagnosticar un cáncer.
Diagnóstico diferencial: no toda lesión gástrica es cáncer
Determinadas enfermedades benignas pueden producir síntomas o imágenes endoscópicas que inicialmente generen dudas.
Entre ellas se encuentran algunas úlceras gástricas, procesos inflamatorios, pólipos y otras lesiones de la mucosa.
También puede ocurrir lo contrario: algunos cánceres muy iniciales presentan cambios tan discretos que pueden confundirse con alteraciones benignas.
Por ello, ante una lesión sospechosa, la combinación de endoscopia de calidad, caracterización óptica y biopsias adecuadamente dirigidas es fundamental.
En situaciones concretas puede ser necesario repetir la exploración, obtener nuevas biopsias o utilizar técnicas diagnósticas complementarias antes de establecer una conclusión definitiva.
¿Qué ocurre después de confirmar un cáncer gástrico?
Diagnosticar el tumor mediante biopsia es solo el primer paso. A continuación es necesario determinar hasta dónde se ha extendido la enfermedad.
Este proceso se denomina estadificación.
Su objetivo es conocer:
- cuánto ha penetrado el tumor en la pared gástrica;
- si existen ganglios linfáticos afectados;
- si se ha extendido a órganos próximos;
- si existen metástasis a distancia.
Esta información es imprescindible porque el tratamiento de un tumor superficial localizado es completamente diferente al de una enfermedad localmente avanzada o metastásica.
¿Cómo se determina el estadio del cáncer gástrico?
El sistema más utilizado es la clasificación TNM:
◾ T (Tumour) describe la profundidad con la que el tumor invade la pared del estómago y estructuras próximas.
◾ N (Nodes) indica la posible afectación de ganglios linfáticos regionales.
◾ M (Metastasis) determina si existen metástasis en otros órganos.
Para completar esta valoración pueden utilizarse diferentes pruebas según el caso, entre ellas TAC, ecoendoscopia, PET-TAC en situaciones seleccionadas y laparoscopia de estadificación en determinados pacientes.
No todos los pacientes necesitan exactamente las mismas exploraciones. La estrategia debe individualizarse.
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¿Cómo se trata el cáncer gástrico?
No existe un único tratamiento para todos los cánceres de estómago.
La decisión depende fundamentalmente del estadio, la localización y características del tumor, el estado general del paciente y determinados biomarcadores tumorales que actualmente pueden condicionar el tratamiento sistémico.
El abordaje suele realizarse de forma multidisciplinar, con participación de especialistas en Aparato Digestivo y endoscopia, cirugía, oncología médica, anatomía patológica, radiología y otras disciplinas cuando son necesarias.
De forma general, las principales herramientas terapéuticas son:
- tratamiento endoscópico;
- cirugía;
- quimioterapia;
- terapias dirigidas;
- inmunoterapia;
- tratamiento de soporte y control de síntomas.
La combinación adecuada depende de cada situación.
Tratamiento endoscópico del cáncer gástrico
Cuando el cáncer se encuentra en una fase muy superficial y cumple determinados criterios, puede ser posible extirparlo mediante resección endoscópica, especialmente mediante Disección Endoscópica Submucosa (ESD).
Esto permite eliminar la lesión preservando el estómago y evitando una cirugía mayor en pacientes correctamente seleccionados.
No todos los cánceres gástricos pueden tratarse mediante endoscopia. La profundidad de invasión, características histológicas, ulceración, tamaño y riesgo de afectación ganglionar son fundamentales para decidirlo.
Este territorio está desarrollado específicamente en:
→ Cáncer gástrico precoz
→ Disección Endoscópica Submucosa (ESD)
Cirugía
La cirugía continúa siendo una pieza fundamental del tratamiento con intención curativa de numerosos cánceres gástricos localizados.
Dependiendo de la localización y extensión del tumor puede ser necesario extirpar una parte del estómago (gastrectomía subtotal) o todo el órgano (gastrectomía total), generalmente junto con los ganglios linfáticos regionales correspondientes.
La cirugía debe planificarse teniendo en cuenta tanto el control oncológico como las consecuencias nutricionales y funcionales posteriores.
Quimioterapia
En muchos tumores resecables, especialmente cuando la enfermedad supera las fases más iniciales, puede administrarse tratamiento sistémico antes y después de la cirugía.
El objetivo puede ser reducir el riesgo de recaída y mejorar el control de la enfermedad.
En el cáncer avanzado o metastásico, la quimioterapia también constituye una de las principales herramientas terapéuticas.
Terapias dirigidas e inmunoterapia
El tratamiento del cáncer gástrico ha evolucionado considerablemente gracias al conocimiento de las características moleculares de los tumores.
Actualmente, en la enfermedad avanzada se estudian biomarcadores como HER2, PD-L1, inestabilidad de microsatélites/deficiencia del sistema de reparación del ADN (MSI/dMMR) y, en determinados contextos, CLDN18.2, porque pueden ayudar a seleccionar terapias dirigidas o inmunoterapia.
Esto significa que dos pacientes con un cáncer gástrico aparentemente similar pueden recibir tratamientos diferentes en función de las características biológicas de sus tumores.
La elección corresponde al equipo oncológico y debe basarse en el estadio, los biomarcadores, el estado general y la evidencia disponible en cada momento.
¿Cuál es el pronóstico del cáncer gástrico?
No existe una cifra única que pueda aplicarse a todas las personas con cáncer gástrico.
El pronóstico depende fundamentalmente de:
◾ estadio en el momento del diagnóstico;
◾ profundidad de invasión;
◾ afectación ganglionar;
◾ presencia o ausencia de metástasis;
◾ características histológicas y moleculares;
◾ posibilidad de realizar un tratamiento con intención curativa;
◾ situación general del paciente.
El estadio es uno de los factores pronósticos más importantes.
Un cáncer detectado cuando todavía está limitado a las capas superficiales del estómago puede tener unas posibilidades terapéuticas muy diferentes de las de un tumor diagnosticado después de extenderse a otros órganos.
Por eso resulta tan importante identificar correctamente a las personas con mayor riesgo y realizar una gastroscopia de calidad cuando existe una indicación clínica.
¿Puede prevenirse el cáncer gástrico?
No todos los cánceres gástricos pueden evitarse, pero sí existen medidas capaces de reducir el riesgo, y una de las más importantes es identificar y tratar adecuadamente la infección por Helicobacter pylori.
La evidencia internacional atribuye a esta infección una proporción muy importante del cáncer gástrico mundial, razón por la que la prevención relacionada con H. pylori está adquiriendo un protagonismo creciente.
También son relevantes el abandono del tabaco, una alimentación saludable y la identificación de personas que presentan lesiones premalignas o antecedentes que justifican vigilancia específica.
Pero prevención no significa únicamente modificar hábitos.
En determinados pacientes implica conocer el estado de la mucosa gástrica, estratificar correctamente el riesgo y establecer un seguimiento endoscópico cuando está indicado.
→ Este aspecto se desarrolla en profundidad en: Prevención del cáncer digestivo.
¿Cuándo debería consultar por cáncer gástrico con un especialista en aparato digestivo?
La mayoría de los síntomas gástricos tienen causas benignas, por lo que el objetivo no es generar alarma ante cualquier molestia.
Sí resulta aconsejable solicitar valoración cuando existen síntomas persistentes o progresivos, especialmente si se acompañan de:
- pérdida de peso no explicada;
- anemia;
- sangrado digestivo;
- vómitos persistentes;
- dificultad progresiva para tragar;
- antecedentes familiares relevantes;
- gastritis atrófica o metaplasia intestinal conocidas;
- infección por H. pylori que requiere valoración o seguimiento.
También puede ser conveniente una valoración especializada cuando existen dudas sobre una gastroscopia previa, biopsias gástricas, lesiones premalignas o la necesidad de seguimiento endoscópico.
Del cáncer gástrico a la detección precoz
Uno de los cambios más importantes de la gastroenterología moderna consiste en intentar actuar antes de que el cáncer alcance una fase avanzada.
En determinados tipos de cáncer gástrico existe una progresión reconocible desde la infección por Helicobacter pylori y la inflamación crónica hasta la aparición de atrofia, metaplasia intestinal, displasia y, finalmente, adenocarcinoma.
Pero esta secuencia no se produce en todas las personas ni explica todos los tipos de cáncer gástrico.
Precisamente por ello resulta fundamental combinar correctamente prevención, estratificación del riesgo y endoscopia de alta calidad.
El Dr. Pedro Delgado ha centrado parte de su actividad investigadora en la caracterización endoscópica de estos cambios de la mucosa y en la mejora de la calidad de la gastroscopia para favorecer la detección de lesiones gástricas en fases iniciales.
→ Modelo endoscópico de la carcinogénesis gástrica
→ Cáncer gástrico precoz
Contenido revisado por el Dr. Pedro Delgado. Especialista en Aparato Digestivo y Endoscopia Digestiva Avanzada, con especial dedicación a la calidad de la gastroscopia, la identificación de lesiones premalignas y la detección precoz del cáncer gástrico.
Doctor (PhD) Cum Laude por la Universitat de Barcelona y coautor de la Guía ESGE 2025 de la Sociedad Europea de Endoscopia Digestiva.
En pacientes con factores de riesgo, lesiones gástricas o dudas diagnósticas, el objetivo no consiste simplemente en realizar una gastroscopia, sino en indicarla correctamente, explorar sistemáticamente la mucosa e interpretar los hallazgos dentro del riesgo individual de cada paciente.
Preguntas frecuentes
sobre el cáncer gástrico
¿El cáncer gástrico se puede curar?
Sí, el cáncer gástrico puede curarse, especialmente cuando está localizado y puede eliminarse completamente mediante tratamiento endoscópico o cirugía, según sus características y estadio. Las posibilidades de curación disminuyen cuando la enfermedad está más extendida, por lo que el diagnóstico precoz es especialmente importante. El pronóstico siempre debe valorarse individualmente.
¿Cuánto tiempo puede estar un cáncer de estómago sin dar síntomas?
No existe un periodo concreto. Algunos cánceres gástricos pueden permanecer asintomáticos o producir síntomas muy inespecíficos durante sus primeras fases. Por este motivo, no debe esperarse a que aparezca dolor intenso para valorar a una persona con factores de riesgo o signos de alarma.
¿Una gastritis puede convertirse en cáncer?
La mayoría de las gastritis no evolucionan a cáncer. Sin embargo, determinadas formas de inflamación crónica, especialmente cuando están asociadas a Helicobacter pylori y han producido gastritis atrófica, metaplasia intestinal u otras lesiones premalignas, se relacionan con un mayor riesgo a largo plazo.
Por eso es importante distinguir una gastritis común de las condiciones gástricas que realmente requieren seguimiento.
¿Tener Helicobacter pylori significa que voy a desarrollar cáncer gástrico?
No. La gran mayoría de las personas infectadas por Helicobacter pylori no desarrollará cáncer gástrico. Sin embargo, la infección crónica constituye uno de sus principales factores de riesgo modificables y su erradicación reduce ese riesgo.
¿El cáncer gástrico es hereditario?
La mayoría de los cánceres gástricos no son hereditarios, aunque tener antecedentes familiares puede aumentar el riesgo. Existe además una pequeña proporción relacionada con síndromes hereditarios específicos. Un diagnóstico a edad joven, varios familiares afectados o determinados patrones tumorales pueden justificar asesoramiento genético.
¿Qué prueba confirma un cáncer de estómago?
La prueba fundamental es la gastroscopia con toma de biopsias. La endoscopia permite localizar y caracterizar la lesión, mientras que el análisis anatomopatológico de las muestras permite confirmar si existe cáncer y determinar sus características histológicas.
Después del diagnóstico suelen ser necesarias otras pruebas para establecer la extensión o estadio de la enfermedad.
¿Un análisis de sangre puede detectar el cáncer gástrico?
No existe actualmente un análisis de sangre convencional capaz de confirmar o descartar por sí solo un cáncer gástrico.
Una analítica puede detectar alteraciones asociadas, como anemia, pero ante una sospecha clínica el diagnóstico requiere una valoración específica y, generalmente, una gastroscopia con biopsias.
¿Una ecografía abdominal puede detectar un cáncer de estómago?
La ecografía abdominal convencional no sustituye a la gastroscopia para estudiar la mucosa del estómago. Puede aportar información sobre otros órganos abdominales o determinados hallazgos, pero una ecografía normal no permite descartar un cáncer gástrico.
¿Qué familiares de una persona con cáncer gástrico deberían consultar?
Especialmente los familiares de primer grado cuando existen varios casos de cáncer gástrico en la familia, diagnósticos a edades jóvenes, cáncer gástrico de tipo difuso o asociación con determinados otros tumores.
No todas las familias necesitan estudios genéticos ni gastroscopias periódicas. La valoración debe individualizarse según el árbol familiar y las características de los tumores.
¿En España se hacen gastroscopias de cribado para prevenir el cáncer gástrico?
No existe actualmente en España un programa poblacional de cribado mediante gastroscopia para toda la población, como sí ocurre con el cribado del cáncer colorrectal.
Eso no significa que nunca se realicen gastroscopias a personas sin síntomas. Determinados pacientes con lesiones premalignas, antecedentes familiares u otros factores de riesgo pueden necesitar vigilancia endoscópica individualizada.
¿Una gastroscopia normal descarta el cáncer gástrico?
Una gastroscopia de calidad, con una adecuada visualización de toda la mucosa, ofrece una elevada capacidad diagnóstica. No obstante, determinadas lesiones precoces pueden ser muy sutiles. De ahí la importancia de la preparación, el tiempo de observación, la exploración sistemática y la experiencia del endoscopista.
Cuando persiste una sospecha clínica relevante, el especialista debe valorar los hallazgos y decidir si son necesarias biopsias, técnicas de imagen avanzada u otras pruebas.
¿Qué significa que un cáncer gástrico sea estadio I, II, III o IV?
Los estadios describen hasta dónde se ha extendido la enfermedad. Para determinarlos se tienen en cuenta la profundidad del tumor, la afectación de ganglios linfáticos y la existencia o no de metástasis.
De forma simplificada, los estadios iniciales corresponden a enfermedad más localizada, mientras que el estadio IV indica enfermedad metastásica. Sin embargo, la clasificación exacta es más compleja y debe establecerse mediante el sistema TNM.
¿Todos los cánceres gástricos necesitan cirugía?
No. Algunos cánceres gástricos muy precoces pueden extirparse mediante técnicas endoscópicas avanzadas sin necesidad de gastrectomía. En otros estadios, la cirugía constituye una parte fundamental del tratamiento curativo, frecuentemente integrada con tratamiento sistémico.
En la enfermedad avanzada, el abordaje es diferente y se individualiza según la extensión del tumor y sus características biológicas.
¿Siempre hay que quitar todo el estómago?
No. Dependiendo de la localización y extensión del tumor puede realizarse una gastrectomía subtotal, conservando parte del estómago, o una gastrectomía total.
Y, como hemos visto, determinados tumores muy superficiales pueden tratarse endoscópicamente sin extirpar el estómago.
¿Se puede vivir sin estómago?
Sí. Después de una gastrectomía total es posible llevar una vida activa, aunque el aparato digestivo debe adaptarse y suelen ser necesarios cambios en la alimentación, controles nutricionales y suplementación de determinados nutrientes.
El seguimiento nutricional forma parte importante de la atención después de la cirugía.
¿Qué son HER2, PD-L1, MSI y CLDN18.2 en el cáncer gástrico?
Son biomarcadores tumorales que proporcionan información sobre determinadas características biológicas del cáncer.
Especialmente en la enfermedad avanzada, su estudio puede ayudar al equipo oncológico a determinar si un paciente puede beneficiarse de determinadas terapias dirigidas o inmunoterapia. Por ello, actualmente el cáncer gástrico no se clasifica únicamente por dónde se encuentra o cuánto ha crecido: su perfil molecular también puede influir en el tratamiento.
¿El cáncer gástrico puede volver después del tratamiento?
Sí, existe posibilidad de recidiva, aunque el riesgo varía considerablemente según el estadio inicial, las características del tumor y el tratamiento realizado.
Por este motivo, después de un tratamiento con intención curativa se establece un seguimiento individualizado que puede incluir valoración clínica, analíticas, pruebas de imagen y, cuando está indicado, endoscopia. El riesgo de recaída es mayor durante los primeros años.
¿Cuál es la supervivencia del cáncer gástrico?
Depende enormemente del estadio en el momento del diagnóstico, por lo que una cifra global puede resultar engañosa.
Los datos poblacionales muestran diferencias muy importantes entre enfermedad localizada, regional y metastásica. Además, estas estadísticas describen grandes grupos de pacientes y no permiten predecir la evolución de una persona concreta. Los nuevos tratamientos tampoco quedan reflejados inmediatamente en las estadísticas de supervivencia.
